viernes, 9 de mayo de 2014



De todos es sabido que la Fórmula 1 es un invento anglosajón (francés para ser exactos en el ámbito deportivo, pero inglés en el comercial y cómo lo conocemos hoy en día), y lo llamo invento por que no sé muy bien cómo definir este “ente” que nos hipnotiza a pesar de todos los intentos que hay por parte de Tribunales Internacionales, fabricantes de neumáticos envalentonados y señores mayores con pelo blanco para que deje de apasionarnos. Por ello, cuándo los bólidos se dejan caer por la vieja Inglaterra, me entran ganas de recordar cómo puñetas empezó todo esto.



podio 1950




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